Resistencia

Veamos.

Fuimos las adolescentes que se pusieron a escuchar una música que no era música para nuestros mayores.

Usamos minifaldas, minishorts, maxifaldas, pantalones pata de elefante y zuecos. Y así vestidas corrimos para salvarnos de la policía, tosiendo y llorando.

Nos embadurnamos con aceite de coco y otras pócimas para estar bronceadas y divinas.

En medio de la noche más oscura estudiamos, nos enamoramos, tuvimos hijos, trabajamos, mantuvimos la cabeza en alto y nadie nos pudo cambiar los ideales.

Cantamos Bella Ciao, cuando los niños de la casa de papel no estaban ni en proyecto de nacer.

Pasamos la guerra de Malvinas cocinando budines, puteando y rogando por todos.

Salimos a bailar en la calle, con hijos colgando de los brazos o bien agarraditos de la mano cuando volvió la democracia. Y les enseñamos a marchar en cada 24 de marzo.

Trabajamos, maternamos, nos rompieron el corazón y fuimos a llorar a terapia.

Nos tragamos los mocos, nos volvimos a enamorar.

Aprendimos a vivir con nada cuando la crisis económica nos llevó por delante.

Disfrutamos cuando hubo cosas para disfrutar y nos hicimos las fuertes cuando estábamos muertas de miedo.

Gritamos Ni Una Menos y usamos el glitter verde como bandera.

Nos jubilaron y como nos sentíamos jóvenes, nos pusimos a hacer cursos, a malcriar nietos, a reencontrarnos con amigos.

Y llegó la pandemia y aprendimos a desinfectar las naranjas, a diluir alcohol y hacer videollamadas y que existe una cosa llamada distancia social.

Y aprendimos sostener el celular para que no se nos note la papada y a cuidar a los nietos por videollamada, para que la mamá se pueda dar una ducha tranquila.

Y charlamos, con hijos, nietos, vecinos por cualquier medio posible, mientras nos ocupamos de nuestros padres viejitos a los que no nos podemos acercar porque ahora nosotras también somos población de riesgo.

Otra vez algo externo nos quiere condicionar y nuevamente es muy poderoso, pero esta vez sabemos que nos conviene aceptar las reglas.

Pero nos vamos a resistir todo lo que podamos.

PORQUE ESTÁ EN NUESTRA NATURALEZA

Sépanlo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *